Historias con vida y con café.

Hasta siempre.

Y tú ¿Dónde estas? recuerdo esperarte cada noche, escucharte entrar con ese paso cansado, sentirme contenta por que ya habías llegado, pero ahora solo me pregunto ¿Dónde estas?

Y es que se que no me has olvidado, se que en donde sea que te encuentres no puedes olvidarme, se que recordarás las tardes frías de invierno cuando nos acurrucábamos en el aquel sofá para “ver películas” los dos sabíamos que esto era una mentira, yo terminaba dormida y tú acariciando mi cabeza; parecía que te encantaba contar cada hebra de cabello.

Es que no puedo olvidar la manera en que me mirabas, la manera en que tus manos me tocaban, tu manera de hacerme sentir mejor y ni hablar de como cuidabas de mí cuando enfermaba.

¿Recuerdas aquella noche que me dio fiebre? Se que sabes de que noche te estoy hablando, esa noche que te quedaste despierto todo el tiempo acostado a mi lado, tocando mi frente para darte cuenta si la fiebre había aumentado y yo como una niña pequeña estaba a tu cuidado.

Maldita sea ¿Dónde estas? no sabes cuanto te necesito en estos momentos, la habitación esta hecha un desastre, desde que te fuiste todo esta patas arriba, tú eras increíblemente bueno para encontrar objetos perdidos, solo debo decirte que hacen dos semanas que perdí las llaves de mi habitación, preferí cambiar la cerradura, tranquilo ya aparecerán.

¿Dónde estas? puedes recordar ese momento en el que me miraste a los ojos y dijiste que todo estaría bien, que nunca te irías, que le demostrarías a este mundo sin “amor” que nosotros eramos a excepción, que tú y yo eramos todo lo que al “amor” se refiere dicha palabra, pero ¿Dónde estas?

Es que ese maldito sofá donde nos dimos tantos besos, esta cama donde dormí tantas noches en tu pecho se siente tan vacía, tan vacía como la inexistencia de tu vida en mi vida, es que los días siguen pasando sin tener un sentido alguno, solo pasan; y me siento a ver las fotos que me regalaste, esas fotos llenas de nuestros momentos y pregunto ¿Dónde estas?

¿Por qué? Todo era perfecto, incluso las peleas eran increíbles, recuerdo que nuestra ultima pelea te acercaste a mí y susurraste en mi odio, “la próxima vez que llores por mi sera frente al altar, llorarás de felicidad al saber que tú y yo seremos eternos.”

Me mentiste, después de ese día estoy llorando nuevamente, estoy llorando por tu ausencia, por este gran silencio que dejas en nuestro hogar, estoy en nuestra cama donde tantas veces me hiciste mía, ahora no quiero ser de nadie, solo porque tú no estas, juro que no te odio, juro nunca hacerlo, pero tu partida me destruye y me deja tan sola.

¿Dónde estas? bueno la verdad no es tan importante ya, solo deseo decirte que siempre te amaré, que nuestros momentos serán eternos, que nadie volverá a tocar mi cabello, que tú y solo tú fuiste el encargado de curar mis heridas, no volveré a dormir en el sofá y prometo ser más ordenada, por esto y más, hasta siempre.

Posdata: Te odio, maldito cáncer.

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